domingo, junio 11, 2017

¡Quiero tocar la batería! - me desperté.

Recuerdo esa mañana al azar entre las últimas que compartimos. Luego de un sueño tormentoso que no llego a hilar en este momento, me desperté con esa expresión y se la lancé en la cara. Fue lo primero que me vino a la mente y se lo dije. Todavía me pregunto el porqué.

Aquella madrugada había tenído un sueño recordable. Recordable como esos que al momento de abrir los ojos, aunque te hubieras despertado más de una vez durante la noche, no sabrías como comenzar a invocar.

Un disparo. Cerrás los ojos y enfocás al centro de tu frente buscando esa primer referencia que te lleve a la secuencia completa, o al menos a la mitad de algo feroz, de algo.

Deseás que tenga que ver con aquel otro momento que tanto te impulsa hacia el techo. Un recuerdo. Los tres sentados en la puerta de la casa de su amiga, sin saber bien cuál es el inicio de la escena. Todo trepa sobre rieles hasta un momento de alta tensión, al menos para mí.

No puedo evitar volar aunque mis labios permanezcan totalmente sellados. Las palabras se abrazan a mi repositorio de imágenes y se ponen a llorar juntas. Imágenes y palabras sin decir.

Recuerdo que nunca pude dejar de pensar en eso. Que más de una vez dominado por los saltos rutinarios entre piel y piel (otra vez cerrando los ojos) me iba en jet a esa imagen. Los tres en el patio de su casa, adelante del garage.

Los momentos más turbulentos de nuestra relación. El descubrimiento, las proposiciones. Mis ratones, porque finalmente únicamente eso son. Ojo, con eso no quiero decir que las imágenes atesoradas no hayan ocurrido, que no hayan sucedido.
Todo lo que recuerdo pasó y pasó con esa intensidad. La diferencia es como mi mente se encargó de editar, como si estuviera frente al programa de edición que ustedes quieran, esos exactos minutos. Esas palabras, esas miradas.

Por mucho tiempo creí (y aún sigo en esa línea) que todo fue a propósito. Que el único que llegó a hacer ese tipo de recopilación fui yo. Estoy convencido y eso no deja de darle el valor que tuvo para mi. Estábamos los tres en su patio, delante de su garage.