viernes, febrero 20, 2015

A cara lavada en esa fotografía, sentada en la ventana sosteniendo mi alimento entre tus manos. No recuerdo bien el plato pero sí tu cara lavada. Imaginaba cada grieta de tu pureza cubierta, canalizando los líquidos blancuzcos su propio cuerpo, lo espeso entre lo espeso.

Quien se deja morir, o deja morir al otro, se relaciona con la muerte a un nivel imperdonable: la complicidad.

Directamente pasás a ser

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