jueves, noviembre 29, 2007

Mal hecho.

¿Porqué?. Fácil.
Acabás de sellar (con tu última oración) el contrato entre tu aliento y el mío.
La tercer frase exacta en tiempo y forma cerró el círculo y ahora tu falsa histeria me acaba de tocar el hombro para susurrarme al oído que cuando dos pieles se rocen van a incendiar la habitación.
Sin pedirme permiso me agarraste de la mano y me pediste que te desnude de abajo para arriba.
Mientras medito cuanto caso hacerte, te beso de arriba para abajo...