jueves, noviembre 15, 2007

Entonces el borde es el principio del final, y es el final también.
Estás al borde o en el borde... sea donde sea entendés que es un momento interesante.
Y siempre el esfuerzo es mayor.
Y siempre abrazás el instante.
Y mi boca.
Y mi pecho (en tus dedos).
Y tu boca en mi beso.
Y queriendo perderlo a este borde declaro mal negocio no tenerte ahora mismo acá mismo porque entonces todo lo sentido y todo lo buscado solamente trataba de incendiar el instante, consumir el momento y perder lo vivido para encontrar otro borde donde hacer equilibrio mientras todo pasaba simulando momentos de segundos vividos en esta especie de especie que diciendo a por b encuentra que c es en verdad lo que se quiere.
Este pensamiento se encuentra en un instante que, a centímetros del cielo, me resguarda en la ráfaga de nada que envuelve todo lo que siento (y que a tus besos devuelve más que una mirada perdida en el cuento del silencio).
Pero... ¿qué es todo esto que en un borde resvala para caer en tu beso...? si la casualidad no existe y ya no creo en los versos que yo mismo te entrego en este infinito momento porque la casualidad no existe (y habrá que entenderlo) porque todo sucede por el soplo de un viento más profundo que lo profundo en la inmensidad del tiempo.