domingo, agosto 12, 2007

Recostada así tan boca abajo como estás, con los pies tan descubiertos, con tus tobillos adornados por cintas, con esa remera negra que esta debajo de tu buzo blanco, con tu pelo totalmente despeinado, con tu brazo izquierdo haciendo de almohada, con esa pollera de jean tan corta cubriendo casi nada, con el viento de mis ojos descubriéndola y encontrándome con tu ropa interior blanca tan blanca y ajustada, tan metida hacia adentro, tan en pose, tan en celo, tan aguardante a mi ataque, tantas expectativas se me presentan, tantas fantasías se dibujan, y acabás de levantar tu cabeza y tu culo es ahora más que un objetivo y te tengo tan acá, tan entre mis labios, tan entre mis brazos y tan así, tan entre mis dedos tu ropa cayendo, tan velozmente bajando (sin tomar ninguna precaución) tan a la deriva, tan acá, tan cerca de mi piel, tan encima mío, tanta boca tuya, tan mojada, tantos labios articulándose, tanta improvisación, tanta ropa tuya (y ropa mía) por todas partes, tan adentro tuyo por momentos y mi lengua te tiene.
Y cuando mi lengua te tiene, te absorbe y te enseña, te quiere y te retiene entre mis besos, te come y te acaricia tan ligero, tan profundo y tan sincero, tan entre tus labios, tan entre tus piernas, tan entre tu boca, tan entre tus sueños.
Mi mano se desliza por tu cuerpo y tenerte tan cerca no deprime, tener mi mano dentro de tu pose, tener que acariciarte tan caliente y tener que separarlas tan despacio.
Tenerte tan para mí, tan entregada, tan a mi voluntad, tan para todo, tan mojada por los besos, tan abierta a mi juego y toda toda recubierta de ese resplandor que acá me tiene, tocándote tantas veces (tanto tiempo), tanto minuto invertido en tu rincón, tan fuerte el deseo que me obliga a verte tan mía, tan de nadie y tan desnuda.
Desnuda esta mi boca sin tu boca, mi piel no es nada mas que territorio preparado a tus ordenes, espectante, a la posible voluntad de tu pensar más sucio y descocido; más ahí.