viernes, junio 22, 2007

Tu lengua desnuda descansando junto a mi verga es la última huella de una de las batallas más complicadas que te va a tocar librar de acá a… mucho tiempo.

Esto puede depender de varios momentos cruzados por los que nos vimos invadidos hace apenas 180 minutos… 34 minutos después de empezar a devorar nuestros alientos.

El frenético impulso al que me sometiste justo antes de adivinar mi mirada fue la razón principal para que instantes más tarde llene tu piel con mis huellas digitales.

Instantes después comencé…, seguí.

Siguió.
Profunda su boca.
Nos despierta su boca.

Mi boca dibuja, su boca destruye.

Construye y derrumba el beso anterior… porque no se comparan.
Aunque sea el mismo lugar… cae de distinta forma. Rompe un poco más.

Te desafío a intentar seguirla mientras te chupa la pija con semejante poder.

Tus ojos clavados en el techo del cielo, intentando adivinarla por el retrovisor del tiempo, van a arder al igual que la piel de tu sexo.

La dureza de tu verga no va a poder esquivar sus labios que son los guías de este camino que termina cuando su voluntad lo manifiesta.

Si podés evitar acabar dentro de su boca al mínimo tacto de sus húmedos labios intentá embestirla lento pero firmemente tomándola de sus mejillas… de una u otra manera ella va a reinar tu pensamiento.